Cuándo pedir ayuda

Sep 07, 2020

Los Beatles lo dijeron, así que debe ser cierto: we get by with a little help from our friends (salimos adelante con algo de ayuda de nuestros amigos).

En ocasiones la gente tiene que lidiar con muchas cosas. MUCHAS, digo. Esto suele ser especialmente cierto en el caso de jóvenes emprendedores que están empezando sus proyectos y están haciendo casi todo ellos mismos. Tal vez llaman a un freelancer para unos diseños o una voz en off, pero hasta ahí. ¿Vida privada? Qué es eso, no la conozco. ¿Ocio? Adios. ¿Familia? Un montón de personas molestándome para que duerma y coma. Perdedores.

Pero la verdad, triste para algunos, es que necesitamos todo eso que mencioné. No solo somos jóvenes emprendedores empezando nuestros proyectos. Somos seres humanos con necesidades emocionales y sociales y, sí, seguro, tenemos que meterle el 110% a nuestro emprendimiento, pero no podemos olvidarnos de vivir, tanto en el sentido literal y de supervivencia —dormir lo suficiente y comer bien—, como en el social —poder hablar con alguien que no tenga idea de qué es un MVP o un 'low hanging fruit'—.

¡Aquí es donde debe entrar la ayuda!

Cuando empiezas a perder el control sobre la vida personal y privada es cuando definitivamente debes buscar la manera de conseguir algo de ayuda que te permita liberar la carga, al menos un poco. Idealmente, es algo que podrás hacer antes de llegar a ese punto, pero para muchos empezar un negocio implica un esfuerzo económico importante y contratar a alguien para aligerar las tareas puede estar por fuera del presupuesto. Con suerte, es ahí donde saldrás adelante con algo de ayuda de tus amigos (que no te cobrarán cuando más los necesitas).

Pero quizás estás en un momento estable en tu proyecto. Trabajaste arduamente sobre las bases y se nota. Tal vez ahora puedas contratar a alguien para no tener que hacer ABSOLUTAMENTE TODO. ¿Cómo? ¿Eso es algo que la gente hace? Claro que sí, y ahí hay una lección también sobre dejar ir algunas cosas y confiar en los otros. De pronto finalmente puedes dejarle las finanzas a alguien más. Nunca te gustó hacer eso. O puedes llamar a alguien para que se encargue de las redes sociales. ¿De dónde sacabas el tiempo para tuitear ocho veces al día? ¿O quizá lo intentaste, pero en este momento no tienes el tiempo o la cabeza para aprender a hacer el software que necesita tu emprendimiento? Hay soluciones y personas dispuestas a ayudar (¿acaso estamos insinuando algo? *guiño).

Así que enorgullécete de lo que has logrado por tu cuenta, pero no seas un acumulador. Deja que otros participen y llenen los espacios en los que no eres experto. Colaborar no solo es muy divertido, sino que además revelará nuevas dinámicas y flujos de trabajo que no sabrás que existen hasta que lo intentes, y que además serán diferentes con cada persona. Ah, y pueden significar la diferencia entre lograrlo y hundirse. Y tú quieres lograrlo, ¿verdad?

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