¿Cuándo renunciar?

May 04, 2020

Ayer terminé una aventura. No es algo muy profundo, si lo pensamos en el sentido tradicional de la palabra. Ayer… ayer terminé una serie, ¿ok? Pero se sintió, en efecto, como una aventura. El show, que vi desde 2013, me enseñó muchas cosas sobre mí mismo, y me reí y lloré con él. Ver los últimos minutos del último episodio se sintió instantáneamente nostálgico. Pero también tuve una sensación de cierre que fue agradable. Y ahí tuve mi epifanía: '¡Momentos de cierre! Ese será el tema de la siguiente entrada', me dije.

Bueno… más o menos.

Tiene más que ver con saber cuándo darle cierre a los proyectos para poder seguir adelante con nuevas ideas. Puede ser, si quieren, la otra cara de la moneda de la entrada de los proyectos a medias.

Sí, a veces nos rendimos muy fácilmente o nos estancamos con algo que eventualmente terminamos abandonando cuando, tal vez, no deberíamos. Pero en otras ocasiones —y sí, los estoy viendo a ustedes workaholics— existe el problema contrario: el problema de la terquedad.

Lecciones de Randy Marsh.

¿Pero cuándo es aceptable decir 'esto no va más'? Es difícil, ¿verdad? Después de todo el esfuerzo, el tiempo, el dinero, los obstáculos superados, ¿voy a renunciar? No es una decisión fácil y es aún más difícil de hacer en un mundo en el que estamos constantemente bombardeados de mensajes sobre seguir nuestros sueños y nunca rendirnos (cosa que, en general y la gran mayoría de las veces, es muy buena). Entonces queda la duda de, ¿si renuncio a mi proyecto es porque no fui suficientemente apasionado? ¿No fui lo suficientemente bueno? ¿Fui muy cínico para seguir mis sueños? Pues bueno, creo que la conversación no es así de sencilla.

Tal vez simplemente estás agotado y necesitas un descanso o algo para volverte a enamorar de ese proyecto una vez más. Pero quizá deberías preguntarte si hiciste todo lo que estuvo en tu poder para que ese proyecto funcionara. Ahí, es tu turno de ser muy honesto contigo mismo al intentar responder ese interrogante. Podrías preguntarles a algunos amigos si ellos pueden pensar en algo que tú no por tu cercanía con el proyecto.

Es posible que no hayas desarrollado mucho tu idea porque temes lo que podría pasar si en efecto esta resultara. ¿Podrás manejar las cosas cuando todo haya despegado? ¿Se convertirá en algo que termines odiando? De nuevo, el consejo aquí es tener la honestidad, así como la suficiente consciencia como para saber cuándo se está siendo racional, y cuando está hablando el síndrome del impostor o el auto-sabotaje.

Y si, hasta donde sabes, has sido sincero contigo mismo y resultó que el proyecto sí está por convertirse en algo que no esperabas que hiciera, como… no sé, robarte el alma, entonces, sí, con tranquilidad renuncia. No eres un perdedor por hacerlo. No eres menos exitoso como emprendedor, o como creativo o como lo que sea, por hacerlo. Simplemente estás intentando hacer lo que es mejor para ti, y eso es lo mejor que puedes esperar de ti mismo. Después de todo, por eso es que las personas empiezan sus propios negocios, para estar a cargo de ellas mismas.

Mientras escribo esto escucho la banda sonora del show que hace poco terminé. Y aunque me encantaba y me entristece que haya acabado, creo que fue lo mejor, y me alegra que no se haya convertido en algo peor por no hacerlo.

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