Morir con más frecuencia

Mar 02, 2020

Hay un videojuego que me gusta mucho. Se llama Celeste. Este juego tipo 2D trata de una niña que quiere escalar una montaña y se enfrenta contra muchas inseguridades en el proceso. De hecho, la antagonista del juego es una representación física de sus miedos y ansiedades, lo cual también me gusta. Sin embargo, el juego tiene algo en lo que pienso constantemente. Y no tiene que ver con la narrativa (que me encanta) ni las mecánicas (que también disfruto), sino con el jugador cuando pierde.

Uno se muere MUCHO en Celeste. Y la cosa es esta: el juego tiene un contador de muertes. Para el momento de publicación de esta entrada, he muerto exactamente 4052 veces en este juego relativamente corto, con solo un nivel restante para terminarlo por completo. ¡4052 MUERTES!

Pero en vez de desalentarme por esta inmensa cantidad de muertes, pienso que mis fracasos se sienten… ¿más pequeños? ¿Tiene sentido? Creo que sí. Significa que intenté muchas veces. Y significa que para superar los obstáculos contra los que me enfrentaba, debía buscar una solución creativa. No podía seguir haciendo lo mismo una y otra vez.

Por alguna razón, esa idea volvió a mí al leer este tweet:

9 de cada 10 emprendimientos fracasan.
Es duro. Pero esa es la verdad.
Por eso el #nocode es importante.
Te permite adaptarte, iterar y cambiar rápida y económicamente. Y te permite decidir si quieres permanecer en esa ruta o buscar otra oportunidad de emprendimiento.

Tiene una energía similar, ¿no?

Es decir, la gente intenta sacar adelante sus negocios. Y estadísticamente es más probable que fracasen a que triunfen, lo cual es triste y frustrante. ¿Pero y si no tuviera que ser así? ¿Y si simplemente te pudieras sacudir esas cuatro mil muertes? ¿Ese emprendimiento o emprendimientos fallidos? Tal vez te motivaría a perseguir otros proyectos, o incluso a reintentar el mismo proyecto pero con un acercamiento distinto.

Normalmente, uno teme al fracaso cuando está muy involucrado con su idea. Y debería ser así; de lo contrario no habría tenido sentido pensarla en primer lugar. Pero tal vez uno también teme equivocarse porque le está apostando todo a un solo método de hacer las cosas, o es sumamente rígido con lo que se quiere, y si eso no resulta, uno queda sin nada.

Esta sensación es normal y completamente válida, en parte, porque emprender requiere de mucho tiempo, esfuerzo y dinero para dar vida a la visión que uno tiene. Uno piensa que si falla habrá desperdiciado años, dinero e incluso hasta una educación. Eso asusta. Pero si pudieran hacer como Madeline —el personaje principal de Celeste— e intentar infinitas veces, ¿sería menos devastador el fracaso?

Probablemente.

Un pie de foto simplemente para decir que Celeste es maravilloso.

Eso es lo que están permitiendo cada vez más las herramientas de No-Code. No-Coders Club lo dejó muy claro en su tuit. Puedes iterar rápida y económicamente. Puedes subir la montaña incluso si mueres 10.000 veces. Puedes buscar triunfar en nuevos proyectos incluso si los anteriores no funcionaron. ¿Lanzaste una página web y a la semana siguiente algún grupo racista con tus mismos colores se hizo viral? Cambia, adáptate, no pases semanas en conversaciones con el desarrollador para llegar a una conclusión de cómo modificarlo. ¿Estabas por empezar un negocio al estilo de Uber y tu país declaró como ilegales estas aplicaciones? Cambia, adáptate, piensa en algo nuevo y diferente y pruébalo en unos cuantos días.

En ocasiones moría en Celeste por errores tontos: no saltar cuando debía o caminar en la dirección equivocada. Pero las partes que más me frustraban eran en las que seguía haciendo lo mismo una y otra vez y simplemente seguía muriendo. Necesitaba otra ruta para llegar al otro lado, o para abrir el candado, pero era imposible ver eso porque estaba cegado con la manera que ya conocía. Una vez dejaba ir esa idea, las cosas volvían a fluir y empezaba a avanzar nuevamente. Con el No-Code puedes darte el lujo de tener múltiples intentos, múltiples muertes y, quién sabe, de pronto una eventual victoria. Así que haz como Madeline, sé flexible, abierta al cambio, persevera pero aprende cuando buscar otro ángulo. Sube la montaña.

HelloGuru.

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