Lidiar con el fracaso

Aug 10, 2020

Arreglar cosas que no funcionan puede ser algo agotador. Puede ser desgastante. Puede ser desalentador. Más si creías haber solucionado el problema y que aparezca nuevamente después de un par de horas. Es objetivamente algo malo. Lo es. Entonces, ¿cómo hacer para no perder la cabeza cuando esas cosas pasan? ¿Cómo hacer para no obsesionarse como Walter White con la mosca?

Lo primero que deberías preguntarte es lo siguiente: ¿Crees que puedes solucionar el problema por tu cuenta? ¿Es posible que solo te haga falta una herramienta o saber hacer algo muy específico para poder resolver el asunto sin más ayuda? ¿O es algo que definitivamente está por encima de tus habilidades? A veces el problema es persistente y presente simplemente porque tienes mucho orgullo como para pedir ayuda. Es entendible que no se haga en ocasiones pues puede significar gastos, pero si es algo que no puedes resolver y no te deja progresar, tal vez valga la pena pagar y así continuar con tu vida —y proyecto—, en vez de perder días (incluso semanas) de sueño y motivación en una tarea que puede que tú simplemente no puedas resolver en un lapso razonable, y que además puede frenar toda tu operación.

Lo siguiente es preguntarte si puedes trabajar alrededor de ese problema. ¿Puedes avanzar en otra cosa mientras alguien más soluciona el asunto? ¿Puedes trabajar en otra cosa durante el horario de trabajo y tal vez intentar resolver el problema más tarde en el día? Si tienes algo en lo que sumergir tu cabeza, no vas a estar golpeándola contra la pared por la frustración. Así que intenta buscar otras —varias, si es posible— actividades para evitar obsesionarte con UNA cosa en particular.

¿Crees que podrías alejarte del problema por un par de horas o un día? Puede que lo que necesites sea un poco de perspectiva y un cerebro fresco y descansado para volver a enfocarte en lo que no está funcionando. Ve por un café —o una cerveza, la idea es relajarse—, adelántate en la serie que dijiste que verías pero que no lo hiciste por estar trabajando, duerme un poco. Una cabeza agotada no solucionará nada, así que si realmente te comprometes con el descanso (cosa que les cuesta a muchos emprendedores) por un rato, tal vez encuentres que el problema no era tan imposible. Sin embargo, puede que siga siéndolo. Si es así, intenta no entrar en pánico.

Lo intentaste todo y gastaste todos tus recursos. Sigue sin funcionar. Hiciste todo lo que estaba en tu poder y: nada. Le pediste ayuda a alguien que podría resolverlo y no pudo. ¿Qué pasa entonces? Empiezas a sentir el estrés y la ansiedad subir por tu cuerpo como si fuera la temperatura en un termómetro.

Lo único que puedes hacer es seguir.

Le pides a tu amigx que te ayude a buscar a alguien más que pueda hacerlo. Intentas encontrar el origen del problema un poco más profundo o en un paso anterior a donde lo hacías. Eventualmente lo logras. Es lo que hacemos. Inventamos ruedas esculpiéndolas de rocas, descubrimos cómo volar, logramos ir al espacio y mandar las señales de nuestros celulares allá mismo. Eventualmente averiguamos lo que sucede con un proyecto de desarrollo de software. Simplemente seguimos.


P.D: Si tienes problemas con tu proyecto de No-Code, recuerda que puedes pedir ayuda en nuestro chat, disponible en la esquina inferior derecha de la pantalla de  HelloGuru.  

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