Un enfoque similar al No-Code... en los años 80

Oct 28, 2021

Ya hemos hecho estos ejercicios antes. Pensar en cosas que podrían ser No-Code o que son o fueron extremadamente similares a esto de una manera u otra. Pues bien, hace poco nos topamos con un enfoque que, en otras circunstancias, podría haberse llamado No-Code. Quizá una de las cosas que lo diferencian drásticamente del movimiento No-Code es que no fue un esfuerzo del siglo XXI, sino que llegó en 1981.

Hablamos de "The Last One", un generador de programas para BASIC que se comercializó como "el fin de la programación". Pero "The Last One" está lejos de ser el único, el primero o el último generador de programas. Un número de Popular Science de la época describe su funcionamiento de la siguiente manera:

"The Last One te presenta una serie de menús —una lista lógica de cosas que te gustaría hacer— y te pide que elijas uno de los elementos de la lista... El proceso continúa hasta que hayas proporcionado toda la información para que tu programa funcione. El último paso: Pulsar un botón y The Last One escribe tu programa utilizando términos estándar de BASIC"
The Last One generador de programas

Ahora bien, todos sabemos hoy que "The Last One" no fue en realidad el fin de la programación, y en un hilo de stack overflow, uno de sus directores habla de cómo el fracaso del equipo de marketing fue parte de la causa de que la empresa decidiera no continuar con el producto.

Por supuesto, hay mucho en medio para echarle la culpa a una sola línea (jeje) de copy de marketing, pero las herramientas y los enfoques No-Code de hoy en día saben mejor que decir simplemente que van a acabar con el código o la programación en su totalidad. Los lenguajes de programación evolucionan cada día y se transforman en lo que necesitamos como humanos. Las herramientas No-Code son, en cierto modo, su propio lenguaje. Un lenguaje visual, por así decirlo. Y lo que nos permite es tener muchas más opciones. Podemos utilizar sólo herramientas No-Code para crear el software que necesitamos, podemos utilizar una programación híbrida en la que haya código además de No-Code, o podemos encontrar casos —personalidades, ambientes y entornos— en los que algunos prefieran trabajar sólo con lenguajes de programación.

Al formar parte de la industria del desarrollo de software, el fin de la programación no debería ser nuestra meta. ¿Y si, en cambio, miramos hacia la evolución del desarrollo? Desde el punto de vista científico del término, la evolución en ocasiones significa variación. Sí, tenemos perros, pero también seguimos teniendo lobos; tenemos gatos, pero seguimos teniendo tigres, leones y muchos otros felinos; ahora tenemos el drag-and-drop y la programación visual, pero también seguimos teniendo python, html y javascript.

Por qué buscar la extinción de otros cuando podemos prosperar como ramas de la misma especie. Al final, sólo queremos poder hablar con nuestros computadores.