Una breve historia del Product Management

Nov 23, 2021

A veces, para perfeccionar lo que hacemos necesitamos saber lo que nos precedió. Saber qué pasó y por qué. Por eso la historia es tan importante, tanto a largo como a corto plazo. ¿Tu último producto no funcionó? ¿por qué? Pero también, ¿por qué te interesan los productos tecnológicos en primer lugar? Piensa cómo surgió eso; ¿cuál fue el detonante que te hizo elegir este camino en particular? Revisar el pasado puede ser increíblemente útil e, incluso cuando por alguna razón no lo es, podría dejarte con algunos datos curiosos muy interesantes para tu próxima conferencia o discurso, así que podrías leer al respecto de vez en cuando.

Por eso hoy queremos hablar brevemente de la historia del product management: cómo empezó, por qué empezó y cómo ha evolucionado.

Érase una vez, hace 90 años...

El product management, tal y como la conocemos hoy, se remonta a 1931. Más concretamente, se remonta a un documento en particular, un memorándum de 800 palabras escrito por un hombre llamado Neil H. McElroy, que por aquel entonces trabajaba en Procter & Gamble (¡Ah! y también se convirtió más tarde en Secretario de Defensa y ayudó a fundar la NASA. No es gran cosa este tipo). Lo que McElroy afirmaba era que se necesitaban "hombres de marca" (Brand Men, dice el texto en inglés) que se centraran y se responsabilizaran de la gestión y el marketing de los productos, del seguimiento de las ventas, así como de muchas pruebas de campo y de la interacción con los clientes.

También fue una gran influencia para otros tipos llamados Bill Hewlett y David Packard, tal vez has oído de ellos en alguna parte. Hewlett-Packard siguió esta idea de los "Brand Men" y se esforzó aún más. Ahora los jefes de producto básicamente canalizaban la voz de los clientes a los equipos que desarrollaban los productos. La empresa también puso en marcha la estructura en la que cada producto es casi una organización autónoma, lo que sin duda nos suena al día de hoy.

Algo siempre evoluciona en Japón

Unos años más tarde, al otro lado del mundo, en Japón, Toyota daba el siguiente gran paso para la gestión de productos. Los problemas de la posguerra hicieron que la empresa tomara nuevas rutas y desarrollara cosas como el método just in time y Kanban (estamos hablando de 1953). Toyota, entonces, hizo que su prioridad fuera centrarse en mitigar el desperdicio en la medida de lo posible, tener una mentalidad de innovación e ir directamente a las fuentes para obtener lo que no funciona y corregirlo.

Los 90

Durante los años 90, la tecnología empezó a dar un gran salto y esto exigía una reestructuración que pudiera seguir su ritmo. Empresas como Microsoft contaban con Program Managers que, en la mayoría de los casos, eran básicamente ingenieros. Esto significaba que había muchas cosas que sucedían internamente en las empresas, pero no había suficiente retroalimentación de los clientes, ni suficiente comunicación bilateral. Esto llevó a una transformación general (pero no absoluta) de los Program Managers a Product Managers con valores más parecidos a los que se veían fuera de la industria de tecnología. Las metodologías también evolucionaron, con la popularización de Scrum en 1995.

El nuevo milenio

¿Y los últimos 20 años? Bueno, a principios de la década de 2000 se produjo un acontecimiento que cambió las reglas del juego, sobre todo para el desarrollo de software: El Manifiesto Agile. En 2001, la innovación estaba en todas partes y cada vez salían más productos al mercado, pero muchos de ellos no resolvían los problemas de los clientes o no llegaban a tiempo. "Este era un problema tan generalizado que dio lugar al Manifiesto Agile en 2001. Necesitábamos hacer para el desarrollo de software lo que Toyota hizo para la fabricación. ¿Cómo podemos asumir el riesgo antes, movernos más rápido y asegurarnos de que estamos entregando ese valor tan rápido como podemos, en el momento adecuado cuando el cliente lo necesita?", dice Annie Dunham, vicepresidenta de producto en ProductPlan. Y bueno, Agile fue una vía de acceso a cosas como los MVP y el product-led growth, así que definitivamente revolucionó la industria.

Product Management hoy

Hoy en día, el papel del Product Manager es uno de autoridad, uno que se ha ganado su asiento en la gran mesa después de años de prueba y error, experimentación, metodologías y manifiestos. Un papel que ha sido vital en el éxito de numerosas corporaciones y startups. Pero todavía hay espacio para mejorar y los PMs de hoy en día están empezando a notar lo que necesitan para rendir al máximo. Han estado corriendo maratones con pesas en las piernas, y siguen rindiendo. Pero ha llegado el momento de quitarse las pesas, de hacer aún más refinada y eficiente esta función que, según hemos visto, puede hacer o deshacer una organización.

Y eso viene con el software No-Code. Con la democratización del desarrollo de software, llega la libertad, y con ella, la creatividad y la innovación. Gracias a las herramientas No-Code, los Product Managers podrán perfeccionar sus tareas hasta el punto de no tener que dedicar grandes cantidades de tiempo a los procesos operativos, sino automatizarlos en cuestión de minutos y ocuparse realmente de lo que decía McElroy hace 90 años. Volver a la estrategia, al marketing, a la hoja de ruta y a la definición de prioridades.